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Catalecos

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"Esto es nuestro!"

Lalo Martínez, socio de Metal Varela

Lalo, 44 años, es parte de la fábrica recuperada Metal Varela, situada en Berazategui en el Conurbano de Buenos Aires, que se dedica a fundir piezas en aluminio, sobre todo para autopartes. Es responsable del área que se encarga de la terminación de las piezas.

Es uno de los trabajadores que luchó para poder trabajar cuando los dueños de la fábrica la cerraron en el fin de año de 1999, así de repente. Se quedó en una carpa ubicada enfrente de la empresa durante un mes y medio con sus compañeros. No tenían nada de plata, pero gracias a la ayuda de la familia y de los vecinos y a su perseverancia lograron a ocupar de nuevo la fábrica y formar una cooperativa en 2001. Sin embargo, todavía no tienen la expropiación del lugar. Desde este momento, muchas cosas cambiaron. "Antes cuando trabajaba en la fábrica mis condiciones de vida eran mejores. Sabía que cada 15 días caía un sueldo. Pero las condiciones de trabajo eran bastante difíciles. Durante mucho tiempo no tuvimos delegados de los trabajadores fuertes. Por ejemplo, había que venir con tu propia ropa al trabajo. Si te quejabas a los jefes, te decían "si no estás contento, podes irte". Entonces agachabas la cabeza e ibas a trabajar. Teníamos miedo que nos echen, particularmente los que tenemos una familia a cargo".

Ahora las condiciones de trabajo son buenas. "íHay libertad! íAntes ni siquiera se podía charlar dos palabras!". Aunque su situación económica se degradó, Lalo no quiere ir a buscar trabajo en una fábrica "normal": "Por todo lo que pasó, por lo que luchamos, ya tengo la cooperativa incorporada en mí mismo." Pero no resulta fácil para todos integrar la idea que son cooperativistas y entender todas sus consecuencias. Para Lalo, "la convivencia dentro de la cooperativa cuesta porque hay algunos que no toman conciencia que son dueños y les da igual". "Es muy importante ser dueños. Lo positivo es que tenemos gente que piensa bien, que quiere sacar la fábrica adelante. La mayoríía empuja al otro, se interesa".

Además desde que empezó la cooperativa, participó con sus compañeros a diversos cursos de capacitación, como computación, gestión de empresa, seguridad e higiene. Aunque le cuesta un poco, quiere aprender más. Le gustaríía tomar un curso de control de calidad. Lo que quiere ahora es tener la propiedad de la fábrica. Así van a cambiar muchas cosas. "Vos podés ir a un banco y tener una caja de ahorro, conseguir un prééstamo. íSi no es tuyo, te miran mal! Gracias a la expropiación vamos a poder crecer más". Ademáás tiene el sueño de terminar la renovación de su casa, donde vive con su mujer Lilian, quien lo apoyóó durante toda esa aventura y sus 3 niños.

La Base está trabajando con Metal Varela desde 2006, cuando la cooperativa tuvo un problema financiero grave que afectó seriamente sus reservas de capital de trabajo. A lo largo de 10 meses y 9 préstamos para paliar este déficit de dinero para materia prima, La Base ha desarrollado una relación muy cercana con buenos resultados para ambas organizaciones que han incluido trabajos conjuntos en contabilidad para calcular costos reales de la producción, una de las patas que no terminaba de ajustar la cooperativa.